Medicina Orthomolecular

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La Medicina Orthomolecular tiene como objetivo mantener el equilibrio de las moléculas que componen nuestro organismo. La medicina orthomolecular está íntimamente relacionada con el concepto de radicales libres.

 

Los radicales libres son átomos de oxígeno, altamente reactivos e inestables que se liberan cuando el alimento es metabolizado en nuestras células para producir energía. La inestabilidad de los radicales libres se debe a que han perdido uno de sus electrones e intentan reponerlo tomándolo de otros átomos. Esto crea una reacción en cadena que ocasiona grandes daños a nuestras células, como envejecimiento, enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión arterial) y enfermedades degenerativas (artrosis, artritis, enfermedad de Alzheimer, cáncer, etc.). 

 

Si bien las células de nuestro cuerpo requieren oxígeno para funcionar, este puede resultar un elemento altamente tóxico y peligroso. Es decir, el mismo oxígeno que es imprescindible para la vida, puede, en determinadas circunstancias ser altamente lesivo para nuestro organismo. 

 

En el proceso de reaccionar con otros átomos y moléculas el oxígeno se transforma en una amplia variedad de sustancias conocidas como oxidantes, entre las cuales se encuentran los radicales libres. 

 

Los radicales libres, que son átomos de oxigeno con un electrón impar en su última orbita son sustancias altamente inestables que buscan desesperadamente captar un electrón de otras moléculas, para estabilizarse. En este proceso, se combinan con los ácidos grasos de las membranas celulares y desnaturalizan la estructura química de éstas. De esta manera, éstas ya no pueden cumplir adecuadamente su función de filtro y protección, y la célula, envejece o se enferma. 

 

La acción de los radicales libres sobre los ácidos grasos lleva el nombre de peroxidación lipídica. Hasta aquí una somera de cómo los radicales libres se producen en las mitocondrias a partir de las moléculas de glúcidos y lípidos para generar energía. 

 

Existen otras fuentes productoras de radicales libres tales como: los rayos ultravioletas del sol, los agros químicos, la contaminación ambiental, el humo del cigarrillo, el estrés, la vida sedentaria, el ejercicio desmedido, la intoxicación con metales pesados. Pero no todos los radicales libres que produce nuestro cuerpo son perjudiciales. En primer lugar debemos decir que un porcentaje de radicales libres es imprescindible para la vida, (hasta un 7-10 %). 

 

Cuando este porcentaje es superado, la célula entra en estado de stress oxidativo, que es lo realmente peligroso, porque se estima que este estrés oxidativo, contribuye al desarrollo de más de sesenta enfermedades degenerativas tales como artritis, cataratas, cáncer, enfermedades cardíacas, problemas del sistema inmunológico y del sistema nervioso.

 
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